Hoy estas palabras pueden salir por fin al papel en blanco, porque el miedo y el nudo en la garganta -por ahora- están aplacados gracias a la lucha y resistencia del movimiento indígena, afro, montubio, organizaciones sociales, médicos, estudiantes, artistas, gremios de trabajadores, transportistas, profesores, madres, abuelos, abuelas, padres, disidencias, comunicadores, feministas y demás sectores populares que sostuvieron el Paro Nacional hasta lograr acuerdos mínimos que son el cimiento de políticas públicas para un Estado Constitucional de derechos y justicia. El acta firmada con los acuerdos de paz pero con justicia social entre las organizaciones y el gobierno, desde ayer, jueves 30 de junio, están en proceso de vigilia con un plazo de 90 días para su cumplimiento.

El 13 de junio de 2022, la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador, Conaie, organización que aglutina al movimiento indígena de este país en sus tres regiones: Costa, Sierra y Amazonía, anunció el Paro Nacional, resolución consensuada con sus bases organizativas frente a la difícil situación económica que atraviesan las zonas más olvidadas del país, pero que son la base de su producción: las y los agricultores. Sencillamente, sin el trabajo en el campo, la ciudad no se alimenta.

Pese a los intentos por deslegitimar esta paralización que, entre otras medidas de hecho como el cierre de carreteras logró tomas simbólicas de instituciones públicas en varias provincias del Ecuador, los medios de comunicación oficialista no pudieron desvirtuar el alcance del descontento social generalizado, uno de los paros nacionales más grandes en la historia ecuatoriana si se considera su despliegue estratégico en las 24 provincias del país. En las ciudades, los alimentos empezaban a escasear pero no la solidaridad y unidad de la población, quienes como les fue posible, se organizaron para la contención en los centros de acogida humanitaria, donaciones, centro médicos y ollas comunitarias.

Al mismo tiempo de considerarse el Paro Nacional más grande por su alta concentración de manifestantes en las calles, lamentablemente, también a raíz del paro nacional de octubre 2019, Ecuador vivió la represión más fuerte con secuelas de horror por parte de las fuerzas armadas y policía, quienes incluso antes de declararse el estado de excepción mediante decreto ejecutivo, se encontraban en los límites de cada provincia para impedir con bombas lacrimógenas y perdigones de goma, el avance de la protesta social hacia la capital. Días anteriores, el gobierno de turno y la Asamblea Nacional habían autorizado el uso progresivo de la fuerza contra los manifestantes, estigmatizándolos como delincuentes y vándalos.

10 fueron los puntos planteados por la Conaie. No buscaban un golpe de estado ni desestabilizar al país, sino levantar su voz de protesta para exigir el cumplimiento de los diálogos que hace un año atrás a raíz del mismo paro de octubre 2019, después de las tres reuniones mantenidas con las organizaciones, éstos solo fueron archivados en un escritorio gubernamental. Si el gobierno caería sería por su propio peso, con o sin Asamblea Nacional, pero el eje central de la movilización eran los 10 puntos, sin ellos, no se irían ni levantarían las medidas de hecho en las demás provincias. Uno de los puntos más sensibles tocaba la política extractiva de minería y petróleo en zonas intangibles, sagradas y de los territorios indígenas pero gracias al acuerdo se derogó el Decreto 95 de expansión petrolera y el Decreto 151 de la ley minera deberá incluir reformas e impedir su extracción en zonas intangibles y de pueblos indígenas, además de la obligatoriedad de la consulta previa, libre e informada, como establece el Convenio 169 para pueblos indígenas de la Organización Internacional del Trabajo, OIT.

El acta de acuerdos, con la mediación de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana, alcanzó en un proceso de diálogo con resultados, importantes puntos para resarcir en buena medida el golpe a la economía y convivencia de las y los ecuatorianos. A demás, se instalarán mesas técnicas para el tratamiento de los otros puntos de los pedidos de Conaie.

A continuación, en esta infografía, se detallan los resultados sistematizados por la Confederación de Nacionalidades Indígenas de la Amazonia Ecuatoriana, Confeniae.


Se destaca también el posicionamiento de la organización y democracia comunitaria (Garantizada en el Art. 95 de la Constitución Ecuatoriana) en la que como filosofía y práctica de vida, nunca se toman medidas unilaterales sino en permanente consulta y aprobación de las bases sociales.

Otro hecho relevante, es que los medios de comunicación alternativos y comunitarios estuvieron en primera línea informando al país desde cada territorio y arriesgando sus vidas para romper el cerco mediático, instaurado por los medios convencionales cuyos intereses hace mucho tiempo en la región, ya no se dedican a su rol informativo sino de propaganda de un discurso único y hegemónico y el ataque sistemático a las legítimas luchas populares.

Katy Machoa, ex dirigente de la mujer y la familia de Conaie; Indira Vargas, comunicadora de la Voz de la Confeniae; y, Mallu Muniz, académica brasileña y profesora de la Universidad Central del Ecuador, en esta entrevista para Radio Unitierra, del programa Séptimo Sol de Oaxaca, México, relataron este proceso un día antes de la firma del acta de acuerdos, con la expectativa de llegar a una resolución definitiva.