- El neofascista de la Casa Blanca cometió un crimen más contra las leyes internacionales: invadió, secuestró un presidente y anunció que se apropiará del territorio y el petróleo venezolanos para las corporaciones estadounidenses
- Para impedir desde ya que se produzcan nuevas intervenciones en el continente, como a Colombia y Cuba, Panamá, México o en Groenlandia y donde más se le ocurra a EEUU, es necesario detener la ofensiva colonialista de Trump
- Es urgente que todas las fuerzas e individuos progresistas, democráticos y defensores de la soberanía de los estados latinoamericanos constituyan un gran movimiento continental contra el imperialismo estadunidense y el neofascismo que maneja ese imperialismo.
- Saludamos la iniciativa por una Conferencia Internacional Antifascista y por la Soberanía de los Pueblos, que se realizará del 26 a 29 de marzo en Porto Alegre (Brasil), convocada por sindicatos, asociaciones populares, fuerzas y personalidades de la izquierda latinoamericana y global.
- A esta Conferencia nos proponemos a contribuir convocando una reunión por zoom el sábado 17 de enero a las 14h de Buenos Aires y Brasilia. ¡Participe e invite a sus organizaciones!
Tras cuatro meses de amenazas, cerco militar, asesinato de más de cien barqueros, robo de petroleros y consumación de un ataque aéreo militar contra objetivos en territorio venezolano, Donald Trump anunció al mundo el sábado, 3 de enero, que va a mandar en Venezuela. Los bombardeos a edificios oficiales y bases militares del país para secuestrar a Nicolás Maduro y a Cilia Flores configuran la primera intervención militar directa (no encubierta) de EEUU en suelo de Sudamérica.
Este hecho sin precedentes constituye una violación flagrante de la soberanía venezolana y de América Latina en su conjunto, en total desprecio del derecho internacional. Trump habló horas después de la operación, con un cinismo descarado, sin eufemismos ni disfraces diplomáticos. «Hemos demostrado que tenemos la fuerza militar infinitamente más poderosa del mundo». Y fue aún más lejos: «Vamos a gobernar Venezuela», «recuperaremos el petróleo que nos han robado». No se trata solo de una amenaza: Trump pretende convertir a Venezuela en un protectorado colonial directo.
Se trata de una ostentación deliberada de fuerza, un mensaje dirigido no solo a Venezuela, sino al mundo entero: aterrorizar, disciplinar, castigar. Cuando Trump afirma que «la paz se consigue con la guerra», está enunciando sin rodeos la lógica histórica de la dominación imperial, con la búsqueda de la recuperación de la hegemonía amenazada por China.
Delcy Rodríguez, vicepresidenta, y toda la jerarquía del gobierno Maduro permanecen hasta el momento en el poder, bajo fortísimo chantaje. Trump dice que apoya a Rodríguez, siempre que cumpla sus exigencias de acceso y control sobre el petróleo del país. Caso contrario, «pagará un precio alto, probablemente más alto que Maduro». El tirano global no quiere democracia ni para EEUU, ni para Venezuela ni para ninguna nación. Quiere negocios y ganancias. Así, acosado militarmente por las FFAA más poderosas del mundo y bajo la bota de Trump, el actual gobierno de Venezuela se ha vuelto un gobierno-rehén del imperialismo estadunidense.
La incertidumbre sobre el futuro del país hace más urgente que nunca que todas las fuerzas progresistas, democráticas, socialistas y revolucionarias pongan en marcha un movimiento internacional contra la agresión imperialista y por el derecho del pueblo venezolano a decidir sobre su destino de forma autónoma y soberana.
Independientemente de la opinión o la posición sobre el régimen del presidente secuestrado, el camino intervencionista imperial es lo peor posible. Esta intervención, como todas las demás, no es salida para el sufrido pueblo de Venezuela, los pueblos de América Latina y cualquier otro oprimido por algún imperialismo en todo el mundo. La intervención y tutela de una potencia son contrarias a los intereses populares porque conducen a la pérdida del poder de decisión popular sobre los destinos de los estados, la represión, muerte, opresión y la injusticia. Es la amenaza que Trump y Marco Rubio hacen a todos lo pueblos de la región, empezando por los que tendrán elecciones en los próximos doce meses: «arrodíllense, entregando sus riquezas, beneficiando los capitales yanquis, cortando relaciones con empresas chinas o europeas, votando por los candidatos que nos interesan… O los aplastamos militarmente».
La necesaria campaña global ya comienza a perfilarse, con movilizaciones y concentraciones frente a las embajadas y consulados estadounidenses, y con protestas dentro del territorio estadunidense. Es necesario articularlas como una demostración de la unidad de los pueblos contra las agresiones imperialistas, como la actual, para masificarlas.
Nos solidarizamos con el pueblo y la clase trabajadora venezolana, exigiendo:
- •La retirada inmediata de la inmensa fuerza militar que, hace meses, EEUU mantiene en el Caribe;
- •¡Fin inmediato de las agresiones militares! ¡Respeto a la soberanía territorial y política de Venezuela, de América Latina y de todos los territorios y naciones soberanos del mundo!
- •Liberación de Maduro y Cilia Flores. ¡Solo el pueblo venezolano tiene derecho a decidir quién lo gobierna!
- •Trump, quita las manos de Venezuela, Colombia, Cuba, Panamá, México y toda Latinoamérica.
- •Trump y Rubio, este territorio abajo del Rio Bravo no es suyo. ¡América Latina es de los pueblos latinoamericanos!